Dolores Huerta, fundadora y presidenta de la Fundación Dolores Huerta (Dolores Huerta Foundation, DHF) y cofundadora de United Farm Workers (UFW), ha sido una piedra angular del cambio social estadounidense durante décadas y es un ícono venerado por latinos, feministas y miembros de sindicatos. Dolores Huerta es tema de corridos populares y murales creados por mexicano-americanos. Calles, escuelas y plazas llevan su nombre, y en California, su cumpleaños se celebra como el Día de Dolores Huerta. La comunidad latina la conoce simplemente como “Dolores”.

Líder sindical, activista de derechos civiles, y compañera de lucha de César Chávez, Dolores Huerta recibirá el premio Ripple of Hope 2020 en diciembre, junto a Anthony Fauci y Colin Kaepernick. Este premio se otorga a quienes “reflejan la pasión de Robert Kennedy por la igualdad, la justicia y los derechos humanos básicos y su creencia de que cada uno de nosotros puede marcar la diferencia”.

“Puedo recordar mi adolescencia. Crecí rodeada de racismo y sexismo. Puedo mirar hacia atrás y ver los cambios que se han dado”, dijo Huerta.

 

En 2012, el presidente Barack Obama le otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad, el honor civil más alto de la nación. El presidente le agradeció amablemente por permitirle traducir y usar su histórico e inspirador grito de guerra, “sí, se puede”, como el lema de su campaña presidencial de 2008: “Yes, We Can”.

En 2017, Dolores, documental aclamado por la crítica, relató la vida de Huerta desde su infancia en Stockton, California, hasta sus primeros años con la UFW, incluido el boicot a la uva de 1965 y su activismo dentro del movimiento feminista de la década de 1970.

Su determinación de organizarse para un cambio no violento fue motivada por la injusticia que presenció a su alrededor: como estudiante universitaria, Huerta recuerda a los amigos latinos en la universidad que cambiaron sus nombres para evitar ser discriminados, y como joven maestra de escuela, se sintió profundamente afectada cuando los administradores apartaban la mirada al ver a los okies (trabajadores agrícolas refugiados y sus familias de las llanuras del sur) y los niños pobres llegar a la escuela hambrientos y necesitar artículos básicos como zapatos.

Dolores Huerta poses for an undated photo in an unknown location. (Courtesy: Dolores Huerta Foundation)

Ella levantó la voz, pero nadie escuchó.

Huerta encontró una nueva dirección al lado del renombrado organizador comunitario Fred Ross Sr. y pronto encabezó el capítulo de Stockton de la Community Service Organization (CSO), una organización latina de derechos civiles con sede en California.

Huerta emergió como una organizadora y cabildera valiente y hábil. Llevó a cientos de personas a oficinas legislativas para promover las medidas y regulaciones deseadas; sus habilidades intuitivas de negociación atrajeron la atención de todo el mundo.

Durante su periodo de colaboración con CSO, Huerta conoció a César Chávez y, a principios de la década de 1960, encabezaron juntos un movimiento en los campos que cautivó a la nación.

Por primera vez, la UFW puso sobre la mesa temas críticos como un salario decente, atención médica y protección contra pesticidas venenosos. Huerta fue la primera mujer en negociar con líderes de corporaciones agrícolas y logró que los agricultores aceptaran los primeros contratos de trabajadores agrícolas del país.

Sus históricos boicots a las uvas y lechugas captaron la atención del público, y atrajeron el apoyo de jóvenes activistas, familias prominentes y líderes cívicos de todo el país, incluido el senador Robert F. Kennedy, quien se convirtió en un amigo de toda la vida.

Dolores Huerta en la Marcha por las Mujeres, en un lugar desconocido y en una fecha desconocida. (Cortesía: Fundación Dolores Huerta)

Huerta, quien se describe a sí misma como feminista renacida, cree que los derechos de las mujeres son derechos civiles. Mantiene relaciones de trabajo con feministas como Gloria Steinem, fundadora de Ms. Magazine, y Ellie Smeal, presidenta de Feminist Majority Foundation.

“[Dolores es] el verdadero McCoy, una idealista incansable, inteligente y generosa [que siempre está dispuesta a ayudar]”, dijo Smeal. “Ella ha hecho tanto por los derechos de las mujeres. Las ha apoyado para que se involucren en el proceso de toma de decisiones”.

El presidente Barack Obama otorga a Dolores Huerta la Medalla Presidencial de la Libertad, en la Casa Blanca, Washington, D.C., 29 de mayo de 2012. (Aileen Roberta Schlef/Zenger)

Como miembro activo de la junta de la Fundación Feminist Majority, Huerta se esfuerza por empoderar a las mujeres en todo el mundo buscando para ellas igualdad económica, política y social, al tiempo que aumenta la participación de las latinas en estas luchas.

En su trabajo como activista, Huerta ha sido brutalmente golpeada, arrestada más de 20 veces y ha pasado gran parte de su vida en la carretera. Aunque difíciles, sus viajes fueron posibles gracias al apoyo de su familia y su comunidad.

Sus 11 hijos terminaron por convertirse en organizadores jóvenes y se unieron a los piquetes de huelga. Hoy día, muchos de ellos trabajan en el sector de servicios, y algunos colaboran también con la Fundación Dolores Huerta.

A los 90, Huerta sigue liderando el frente.

Obligada a abandonar sus incansables viajes debido a la pandemia de COVID-19, Huerta trabaja desde casa. Sus jornadas laborales de 12 horas se centran en los esfuerzos de la Fundación Dolores Huerta para aprobar la Ley Ómnibus de Soluciones de Emergencia de Salud y Recuperación Económica (HEROES Act), una legislación que propone un paquete de estímulo de $3 billones en respuesta a la pandemia y en beneficio de aquellos que han perdido sus trabajos.

“Todos tenemos que votar. Tenemos que contactar a nuestros legisladores y decirles que queremos que voten de la manera correcta en temas como la Ley HEROES. Ese es realmente el poder que tenemos como individuos. Necesitamos encontrar nuestra voz y hablar. Es crucial”, dijo Huerta.

Dolores Huerta habla en Nueva York, el 10 de octubre de 2005. (Aileen Roberta Schlef/Zenger)

La Fundación Dolores Huerta se enfoca en mejorar la educación, el compromiso cívico y el desarrollo del liderazgo juvenil y encarna el trabajo de toda la vida de Huerta: empoderar a quienes no tienen recursos para que tomen la iniciativa en la construcción de activos comunitarios con la fuerza de la acción colectiva.

La Fundación también brinda capacitación práctica para inmigrantes de bajos ingresos. Esta les permitirá desarrollar habilidades y estrategias que les faciliten abogar por cambios de políticas y recursos comunitarios. Además, trabaja en esfuerzos adicionales que incluyen eliminar el paso directo de la escuela a la prisión (el llamado school-to-prison pipeline), aumentar la participación en el censo en “comunidades difíciles de contar” e incrementar el registro y la participación electoral entre los votantes nuevos y poco frecuentes.

Además, la Fundación planea establecer un centro multicultural, el Dolores Huerta Peace and Justice Center, en Bakersfield, California. Actualmente, una importante campaña recaba fondos para este fin.

Este centro honrará el legado de Huerta y las contribuciones de los inmigrantes y los residentes del Valle de San Joaquín, al recuperar las historias de nativos americanos, afroamericanos, chinos, filipinos, japoneses, braceros mexicanos, okies, indoamericanos y los trabajadores agrícolas que han contribuido enormemente a la rica economía agrícola de California.

Nancy Pelosi, vocera de la Casa Blanca, celebra con Dolores Huerta el 4 de marzo de 2020, en el Capitolio de los Estados Unidos. (Aileen Roberta Schlef/Zenger)

Hilda L. Solis, ex miembro del Congreso, la primera latina en servir en el gabinete de los Estados Unidos y supervisora del Condado del Primer Distrito del Condado de Los Ángeles, recuerda haber quedado cautivada con las fotos de Huerta en un escenario sosteniendo un letrero que decía “HUELGA” junto a Robert F. Kennedy.

“Por más de medio siglo, ella ha abogado por la protesta no violenta y le ha enseñado a las personas que tienen el poder personal y la responsabilidad de trabajar juntos para mejorar sus vidas”, dijo Solís.

En estos tiempos desalentadores, Huerta ofrece un consejo: “Tenemos que seguir avanzando. No podemos rendirnos. Puedo mirar hacia atrás y ver los cambios que se han dado porque la gente luchó por esos cambios. Las cosas han mejorado. Todavía tenemos un largo camino por recorrer. Ya hemos visto un despertar con los manifestantes que marchan para luchar contra la injusticia racial y la mala conducta de la policía. Hay que mantener nuestra perspectiva. Tenemos que superar esto juntos”.

(Traducido por Gabriela Olmos. Editado por Mara Welty y Cathy Jones.)



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