Los trabajadores migrantes en los Estados Unidos están enviando dinero de regreso a México a un ritmo que totaliza 40 billones este año, estableciendo un nuevo récord.

Las familias mexicanas están dependiendo cada vez más de parientes que han ingresado a Estados Unidos, en violación de la ley federal, para trabajar. El Covid-19 ha recortado empleos, ha subido los precios de los alimentos y ha dificultado el acceso a la atención médica en ambos lados de la frontera. Los dólares enviados a través de Western Union y otros sistemas similares de transferencia de efectivo, conocidos como remesas, pueden ser salvavidas para los parientes. Ahora son la principal fuente de divisas para México.

El total para el mes de junio alcanzó 3.5 billones de dólares, incremento de 11.1 % en relación al cierre de junio de 2019, de acuerdo con el Banco de México.

 

En el primer semestre de 2020, el envío de reservas mantuvo una tendencia ascendente a una tasa anual en términos reales de 23.8 %, que representaron ingresos por 19 billones de dólares. Eso fue 10.6 % más que en el mismo periodo de 2019, con 17.2 billones de dólares.
Para el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados –Congreso Federal- el número de envíos fue de 10.3, cifra 9.4 % superior a la de hace un año. La remesa promedio por operación al mes de junio fue de 340 dólares, 1.5 % superior a lo reportado en el primer semestre del año pasado, que fue de 335 dólares.

Para dimensionar el impacto en la economía mexicana por la crisis sanitaria de Covid-19, el banco español en México, BBVA Research, reportó que en el primer semestre del año, 19 estados presentaron crecimientos en el flujo de remesas y 3 las vieron disminuir.
Para  Baja California, se contabilizó en 36.9 % mayor la recepción de remesas, y en esa misma dinámica destacaron, Sonora con  17.3 %; Sinaloa, 16.7 %; Chihuahua, 15.5 % y Jalisco, 14.6%.

Mientras que la caída en los flujos en el envío de dólares se observaron en las entidades del sureste de México, como Tabasco, con menos 29.6 %; Yucatán, 19.9 % y Tlaxcala, un negativo de 19.4 %.

A pesar del declive económico por la crisis del Covid, está inyección de recursos de los indocumentados contribuyen significativamente a la economía de millones de familias mexicanas. En la Unión Americana  residen y laboran alrededor de 26 millones de connacionales.

Su contribución es reconocida por la Presidencia de México al asegurar que las remesas son la principal fuente de divisas.

Para, Wendy Carrera, Cleofás Hernández, Adriana González, Graciela Medel, Ethelvina Cortés, entre los millones de mexicanos que reciben dinero procedente de los Estados Unidos, las remesas representan “una bocanada de oxígeno”, toda vez que en tiempos de pandemia se vio mermada su economía ante el confinamiento.

Coinciden que el “dinerito” que reciben les ha permitido en algunos casos mantener la educación de sus hijos, construir su vivienda, reactivar la siembra de sus tierras, adquisición de medicamento  en el caso de las enfermedades crónicas, el pago de servicios, deudas y consumo diario que representa una casa.

Ellos reconocen que sus familiares se vieron obligados a incrementar la cantidad de dinero que enviaban habitualmente ante situaciones provocadas por el Covid-19.

No sólo México se vio beneficiado con el envío de remesas de Estados Unidos. BBVA Reserch, sostiene que en Latinoamérica y el Caribe este fenómeno caracterizó al mes de junio, en donde los países más representativos fueron República Dominicana con un incremento de  25.7% más de envíos; Guatemala, 9.2% y El Salvador 9.8%.

(Editado por Rafael Prieto y Fern Siegel.)



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